Salud

Hablemos de Trastornos de Ansiedad

Trastornos de ansiedad

Ps Marcela de la Fuente Olguín

La ansiedad es una reacción normal y saludable que se activa ante una amenaza o un peligro. Se define como “una emoción caracterizada por sentimientos de tensión, pensamientos angustiantes y cambios físicos”.

La ansiedad es una emoción que todo el mundo ha experimentado en algún momento y que ayuda al organismo a prepararse para hacer alguna cosa importante. Aparece cuando se ha de actuar en una situación que demanda un esfuerzo intenso o sostenido y sirve para activar y hacer frente a una amenaza o peligro que está ocurriendo en el presente o que puede pasar en el futuro.

La ansiedad se convierte en trastorno de ansiedad cuando esta reacción se activa en situaciones habitualmente no amenzantes/peligrosas o de manera persistente, hasta el punto que interfiere de manera importante en la vida diaria

¿A quienes puede afectar?

Los trastornos de ansiedad constituyen uno de los grupos de trastornos mentales más frecuentes.

Tradicionalmente, se ha considerado que las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres de tener un trastorno de ansiedad, pero las cifras varían en función del trastorno del que se trata y de la edad. Por ejemplo, cuando se habla de trastorno de ansiedad social, la presencia entre hombres y mujeres es parecida y en niños y adolescentes la diferencia entre los géneros no es tan marcada como la edad adulta.

En cuanto a la edad de inicio, los trastornos de ansiedad se encuentran entre los trastornos de aparición más temprana.

Síntomas

A grandes rasgos, cuando una persona tiene síntomas de ansiedad nota algunas sensaciones físicas desagradables como palpitaciones, taquicardia, sudoración, insomnio, sensación de falta de aire, movimientos constantes, falta de concentración y angustia.

Esto ocurre porque las situaciones de peligro (real o imaginario) producen reacciones a nivel cerebral y hormonal que activan el cuerpo como si fueran una alarma: cuando se detecta una posible amenaza, toda la atención de la persona se dirige hacia esta situación para huir del peligro y sobrevivir.

Así, la persona respira más fuerte (para disponer de más oxígeno), el corazón late más rápido (para hacer llegar más sangre a los músculos y al cerebro y tener más glucosa y oxígeno), los músculos se tensan (para estar más preparados para huir o defenderse), los poros de la piel se cierran (para protegerla de posibles lesiones), etc. Paralelamente, se envía información de la alarma a otras glándulas del cuerpo para que liberen hormonas que tienen un efecto antiinflamatorio en los tejidos y órganos, para evitar daño físico. Así, el cuerpo se siente como una olla a presión.

Una vez que pasa el peligro o si se tiene éxito a la hora de afrontarlo, o si simplemente la persona se da cuenta de que no hay ninguna amenaza real, la alarma a nivel cerebral se desactiva, el sistema nervioso se reequilibra y el miedo o la ansiedad disminuyen.

¿Qué tipos de Trastornos de ansiedad existen?

Un trastorno de ansiedad se desarrolla cuando esta reacción se vuelve exagerada o desproporcionada con respecto al desencadenante que la causa.

Los trastornos de ansiedad incluyen los siguientes diagnósticos.

  • Trastorno de ansiedad generalizada:este es un trastorno crónico que implica una ansiedad excesiva y duradera y preocupaciones sobre eventos de la viday situaciones inespecíficos, las personas que lo tienen no siempre son capaces de identificar la causa de su ansiedad.
  • Trastorno de pánico:los ataques breves o repentinos de terror y aprehensión intensos caracterizan el trastorno de pánico. Estos ataques pueden provocar temblores, confusión, mareos, náuseas y dificultad para respirar. Los ataques de pánico tienden a ocurrir y escalar rápidamente, alcanzando su nivel máximo después de 10 minutos. Sin embargo, un ataque de pánico puede durar horas.

Los trastornos de pánico suelen ocurrir después de experiencias aterradoras o estrés prolongado, pero también pueden ocurrir sin un desencadenante. La persona que experimenta un ataque de pánico puede malinterpretarlo como una enfermedad que pone en riesgo su vida, y puede hacer cambios drásticos en su comportamiento para evitar futuros ataques.

  • Fobia específica:esto es un miedo irracional y la acción de evitar un objeto o situación en particular.

Una persona con fobia puede reconocer que un miedo es ilógico o extremo, pero sigue siendo incapaz de controlar los sentimientos de ansiedad alrededor del desencadenante.

  • Agorafobia:esto es un temor y la acción de evitar lugares, eventos o situaciones de los que puede ser difícil escapar o en los que la ayuda no estaría disponible si la persona queda atrapada. Las personas suelen malinterpretar esta afección como una fobia a los espacios abiertos y al aire libre, pero no es tan simple. La persona con agorafobia puede causarle miedo salir de casa o usar ascensores y transporte público.
  • Mutismo selectivo:esta es una forma de ansiedad que experimentan algunos niños, en la que no logran hablar en determinados lugares o contextos, como la escuela, aunque sus habilidades de comunicación verbal con personas conocidas pudieran ser excelente. Puede ser una forma extrema de fobia social.
  • Trastorno de ansiedad social o fobia social:este es un miedo al juicio negativo de otros en situaciones sociales o la vergüenza pública. El trastorno de ansiedad social incluye una serie de sentimientos, como el miedo escénico, el miedo a la intimidad y la ansiedad en torno a la humillación y el rechazo.

Este trastorno puede hacer que las personas eviten las situaciones públicas y el contacto humano hasta el punto de que la vida cotidiana se vuelve extremadamente difícil.

  • Trastorno de ansiedad por separación:los altos niveles de ansiedad después de la separación de una persona o lugar que proporciona sentimientos de seguridad o protección caracterizan el trastorno de ansiedad por separación. La separación a veces puede resultar en síntomas de pánico.

¿Cuáles son las causas?

Los factores de riesgo en los trastornos de ansiedad se dividen en dos grandes grupos: los factores de riesgo predisponentes, que hacen que unas personas tengan más opciones de tener un trastorno que otras (es decir, que sean más vulnerables) y los factores desencadenantes, que hacen aparecer el trastorno. La suma de los factores de riesgo predisponentes y desencadenantes es lo que probablemente da como resultado un trastorno de ansiedad.

Entre estos se incluyen: estrés ambiental, genética, personalidad, estilos de crianza, consumo de sustancias ilícitas

¿Cuándo contactar a un profesional?

En ocasiones, puede resultar complicado decidir cuándo la ansiedad es lo suficientemente grave como para ser considerada un trastorno. La capacidad de tolerar la ansiedad varía entre las personas, de modo que determinar cuándo existe una ansiedad anómala puede no ser tarea fácil.

Consulta con el médico en los siguientes casos:

  • Sientes que te estás preocupando demasiado y que esto interfiere en tu trabajo, tus relaciones y otros aspectos de tu vida
  • Tu miedo, tu preocupación o tu ansiedad te causan malestar y te resulta difícil controlarlos
  • Te sientes deprimido, tienes problemas con el consumo de alcohol o drogas, o tienes otros problemas de salud mental junto con ansiedad
  • Piensas que tu ansiedad podría estar vinculada a un problema de salud física
  • Tienes pensamientos o conductas suicidas (de ser así, procura tratamiento de urgencia inmediatamente)

 

Prevención y auto cuidado

Hay maneras de reducir el riesgo de trastornos de ansiedad. Recuerda que los sentimientos de ansiedad son un factor natural de la vida cotidiana, y experimentarlos no siempre indica la presencia de un trastorno de salud mental.

Toma las siguientes medidas para ayudar a moderar las emociones de ansiedad:

  • Reduce el consumo de cafeína, té, refrescos cola y chocolate.
  • Antes de automedicarte o usar algún tipo de hierbas medicinales, consulta con tu médico para saber si contienen alguna sustancia química que pueda empeorar los síntomas de ansiedad.
  • Sigue una pauta alimenticia saludable.
  • Mantén un patrón de sueño regular.
  • Evita el alcohol, el cannabis u otras drogas recreativas.
  • Realiza actividad física
  • Recréate, cuídate, trátate con amabilidad.

 

Ansiedad y Sobrepeso

Cuando hablamos de ansiedad en lo referente a la alimentación, nos referimos a un estado de nerviosismo o inquietud que aparece a ciertas horas del día y que nos lleva a comer en exceso sin tener realmente sensación de hambre.

Aunque las causas del sobrepeso son muy variadas, diversas investigaciones han sugerido que la ansiedad es otro de los factores de riesgo para el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

Los expertos señalan que, al encontrarnos en situaciones que nos provocan ansiedad, en nuestro cerebro se lleva a cabo toda una serie de cambios químicos. Es en estos momentos cuando los alimentos -especialmente los ricos en grasas- se convierten en un elemento que nos produce sensación de calma y satisfacción. Al tratarse de alimentos que tienen una mayor concentración calórica, son menos saciantes, por lo que nos generan la necesidad de comer en grandes cantidades.

 

¿Cuándo podemos considerar que esto es un problema?

  • Comer hasta sentirse excesivamente lleno y con sensación de pérdida de control.
  • Comer sin tener hambre, por aburrimiento o tras sentir ciertas emociones (tristeza, enfado…)
  • Sentimiento de culpa muy elevado después de estas ingestas.
  • Pensar durante gran parte del día en comida.
  • Comer sólo o a escondidas por vergüenza.
  • A veces realizar conductas de compensación o dietas estrictas que acaban llevando al atracón.
  • Tener un gran sufrimiento asociado a la pérdida de control o a la “incapacidad” de tener una buena relación con la comida.

 

Tratamiento psicológico para la ansiedad

La ansiedad por comer nos está comunicando algo. Cuando comemos para no sentirnos mal, acabamos por no conectar con aquello que realmente debemos atender, aquello que está oculto tras el malestar. Muchas veces puede deberse a una mala relación con uno mismo, no dedicarse tiempo de calidad, problemas en las relaciones, no tener la vida que uno desea, dificultad para poner límites y un gran etcétera.

En estos casos, sería indicado acudir a un psicoterapeuta que te pueda ayudar a averiguar qué hay debajo de esa ansiedad y cómo dejar de usar la comida para regular esas emociones que producen malestar.

Sin duda un tratamiento psicológico puede ayudar a averiguar las causas. El psicólogo ofrecerá las pautas adecuadas para llevar un control de las situaciones y pensamientos que impiden llevar a cabo una rutina saludable.

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