Durante los meses posteriores a las fiestas, es normal que muchos retomen los hábitos que dejaron un poco de lado, o que asuman con emoción cambios de vida que se propusieron como meta a fin de año. Por estas razones, el flujo de personas que reciben los gimnasios aumenta.
Esta alta circulación puede provocar algunas complicaciones de salud que se pueden prevenir, como ciertas infecciones:

  • Infecciones respiratorias: Además de la transmisión por contacto directo, se relacionan a contagios por microgotas al momento de toser o estornudar, ya que tienen una alta capacidad de dispersión. Estos malestares pueden ser amigdalitis, faringitis u otitis.
  • Infecciones digestivas: El contagio de estos males es directo, causado por personas con cuadros diarreicos de origen infeccioso, las cuales no lavan adecuadamente sus manos.
  • Infecciones dermatológicas: Particularmente, las micosis suelen ser muy comunes en los gimnasios, por su fácil transmisión, ya que su manejo y diagnóstico es más complejo. Las personas que sufren de estas enfermedades pueden ser entes portadores y transmisores
    durante mucho tiempo, pese a estar en tratamiento.
  • Infecciones urinarias: En caso de las mujeres es mucho más frecuente, ya que si no se cuenta con un aseo eficiente, estas pueden transmitirse a través del contacto con áreas húmedas.
    Para prevenir estos contagios, debes:
  • Lavar bien tus manos con agua y jabón después de usar alguna máquina o manipular un equipo.
  • Llevar tus propios suministros. Evita compartir toallas, guantes, botellas de agua o cualquier elemento personal.
  • Si tienes alguna herida, cúbrela para evitar mantenerlas abiertas en un ambiente húmedo.
  • Procura limpiar los equipos antes de usarlos. Puedes utilizar una toalla limpia, algún paño antiséptico o spray desinfectante.
  • Dúchate antes y después de entrar a la piscina. También, procura colocarte ropa seca lo más pronto posible. Evita permanecer húmedo, ya que propicias el ambiente para que se generen infecciones.
  • Evita estar descalzo. Así, proteges tus pies de posibles heridas que puedan abrir la piel.
    También utiliza zapatos de baño en zonas húmedas.
  • Usa talco o desodorantes antimicóticos en tus pies con frecuencia. Si tus zapatos se mojan, trata de cambiarlos lo antes posible.
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